miércoles, 17 de octubre de 2007

Un respeto por sidecar

Ayer aparecimos en el periódico de catalunya:

UN RESPETO POR SIDECAR por Nando Cruz

• La veterana sala de la plaza Reial inicia hoy con Heavy Trash la serie de conciertos con los que celebra los 25 años

•Casi 2.500 grupos han actuado en el local desde 1982








Artistas variados Mark Eitzel, en su show del 2005. Foto: SANTIAGO BARTOLOMÉ








Sobre ruedas Robert Tierz, fundador y director de la sala, y Quim Blanco, programador de conciertos. Foto: SANTIAGO BARTOLOMÉ NANDO CRUZ
BARCELONA



La historia fue más o menos así. El 13 de noviembre de 1982 Roberto Tierz y otros miembros ocasionales de Los Rebeldes reabrieron el Texas, "una antigua barra americana donde coincidían señoras fellinianas y los primeros punks", describe Tierz. Y para aclarar que el Sidecar sería un lugar donde escuchar buena música eligieron un palabro que hoy suena raro (por antiguo) y antes más (por moderno): disco-pub.
La noche de fin de año de 1982 celebraron el primer concierto. En 1983 hubo unos pocos más: "Hacíamos uno al mes porque era muy costoso: montar el escenario sobre cajas de cerveza, colocar la tarima, alquilar el equipo de sonido, imprimir octavillas, repartirlas...". También había ciclos de cine gore, exposiciones de cómic... El éxito estaba asegurado. "Antes la gente tenía mucho más tiempo libre", afirma.
Hoy Sidecar acoge unos 20 conciertos al mes. En estos 25 años calculan haber celebrado 2.500. Y el ritmo no decrece, pues Quim Blanco, programador, recibe cada mes 200 propuestas de grupos. Pero si la sala de la plaza Reial ha hecho historia es por estar siempre dispuesta a recibir veteranos (Mark Eitzel, Howe Gelb), artistas en alza (The National, The Radio Dept...) y cientos de grupos noveles que no necesariamente la van a llenar.
Por supuesto que ha habido llenazos. En el 2000, Manu Chao dio varios conciertos secretos que dejaron a cientos de fans en la calle. "Fue como si se hubiesen reunido los Beatles. Recuerdo a un chico tirado en el suelo oyéndolo por la rejilla de ventilación", dice Tierz. Casi tan histórico fue algún pinchazo. Tierz destaca el de un grupo local llamado LSD. "No debían de tener amigos ni familiares, porque no vino ni una persona. Pero tocaron".
La sala ha tenido sus crisis. "En los 80 abría el Otto Zutz y, de golpe, todo el mundo era moderno y vestía con hombreras, así que te quedabas fuera de juego", recuerda. Y en 1985 cerraron siete meses, pero por otra razón. "El Gobierno Civil mandó siete coches de policía, sacaron a todo el mundo y lo clausuraron con el argumento de que habían encontrado restos de sustancias estupefacientes: tres colillas de porro".
Sidecar no ha sido el refugio de grandes estrellas, pero un día casi lo fue. "La noche de los MTV Europe Awards nos llamaron diciendo que Bon Jovi querían tocar. Todo estaba dispuesto y la banda estaba esperando a que el cantante, que se había echado un rato, se despertase". Pero el hombre no despertó hasta el día siguiente. No importa. El 9 de noviembre, y dentro de los conciertos de aniversario que hoy inauguran Heavy Trash, actuarán los mismísimos New York Dolls.
Muchos seguirán viendo el Sidecar como un antro, pero Tierz celebra que los tiempos hayan cambiado. "Durante años una sala de conciertos no tenía ningún prestigio. En Amsterdam se considera un lugar donde se crea cultura. Yo envidiaba ese respeto, pero ese sentimiento está arraigando en la sociedad y hasta en el ayuntamiento"



...Y siempre en nuestra memoria quedarán vídeos míticos como este de nuestro querido Junito:



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